lunes, 26 de diciembre de 2011
~Nostalgia en Navidad~
Por fin ha llegado, ya es Navidad, podría decir que es mi época favorita del año, esa época donde cada minuto está lleno de alegría y sobre todo mucha ilusión. Es 23 de diciembre, un día antes de Nochebuena, estás deseando que sea esa noche y reunirte con toda tu familia o al menos esos seres queridos que todavía están presentes. Llega ese día que tanto esperabas, una noche inolvidable; son las 23:59, estás ansiosa por que sea ya las doce en punto y abrir todos esos regalos que hay debajo de aquel bonito árbol de Navidad, ese árbol que toda la familia junta ha adornado. Pero ya no es lo mismo, falta algo o mejor dicho falta alguien, todos lo saben y se dan cuenta, pero nadie es capaz de hablar sobre ello. Ya son las doce en punto, te diriges hacia donde está el árbol, en una esquina del comedor, pero de repente te paras y una lágrima recorre toda tu cara. Todos se dan cuenta de lo que te pasa, todos menos tus primos pequeños y ellos te miran, tu sonríes para que no se preocupen y haces como si no pasara nada, pero en el fondo sabes que no es así, sigues andando hacia el árbol, te agachas y abres el regalo, en ese momento echas de menos la frase que tu abuela siempre decía ‘No hay regalo mejor que el nadie se espera’, entonces una lágrima te vuelve a caer. Parece que esta vez nadie se había dado cuenta, así que entras disimuladamente en el aseo y echas el pestillo, te sientas en el borde de la bañera y poco a poco gotas de agua invaden tu cara, esas gotas de agua llamadas lágrimas. La mayoría de veces esas lágrimas expresan tristeza, una tristeza que nadie puede quitar… Pero esta vez solo expresan nostalgia hacia un ser querido que no está presente, pero que siempre estará en tu corazón. Alguien toca la puerta, te secas unas lágrimas y contestas que está ocupado, es tu primo pequeño, tan solo tiene dos años pero siempre que te nota triste empieza a hacer tonterías hasta hacerte sonreír, y como no, esta vez lo ha vuelto a conseguir. Vuelvo con los demás al comedor, todos están cantando villancicos, entro y me uno a ellos, empezamos a cantar ‘Noche de Paz’, esa canción que tanto le gustaba a mi abuela, otra lágrima vuelve a recorrer mi cara, de repente alguien me abraza por la espalda, es mi tío, me susurra al oído ‘Sé lo que te pasa, la echas de menos, a mi me pasa lo mismo, era un gran pilar en mi vida y de repente, se ha ido. Aunque nosotros no la veamos, ella siempre estará con nosotros, ayudándonos y protegiéndonos’. Entonces otra lágrima recorre mi cara, pero esta vez de alegría al pensar que su recuerdo siempre estará presente en mis pensamientos.
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